Pastoral

Es en la comunidad eclesial donde la fe personal crece y madura.

El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar. (cf. CATIC 27)

Dios, en su amor, crea en nosotros a través de la obra del Espíritu Santo, las condiciones adecuadas para que podamos reconocer su Palabra. Dios mismo, en su voluntad de manifestarse, de entrar en contacto con nosotros, de hacerse presente en nuestra historia, nos hace capaces de escucharle y de acogerle. 

Necesitamos la Iglesia para tener confirmación de nuestra fe y para experimentar los dones de Dios: su Palabra, los sacramentos, el apoyo de la gracia y el testimonio del amor. 

Benedicto XVI

Acercate a la Parroquia a vivr y crecer en la Fe:

Para aquellos que deseen recibir un sacramento. Bautismo, Eucaristía, Confesión, Confirmación, Uncion de los Enfermos y Matrimonio.

Para profundizar en la fe y recibir los sacramentos, ingrese para averiguar por la catequesis adecuada. 

Consultar horarios y opciones disponibles para vivir la liturgia de la Palabra y la Esucaristía. 

Espacios de oración que dispone la Parroquia. Intenciones. 

Para las personas que no pueden acercarse a la iglesia por diversos motivos. 

Un lugar consagrado destinado a dar lugar a las cenizas de los fieles difuntos en un lugar apropiado y decoroso, en tierra bendita.

Toda la información sobre los retiros espirituales que organiza la parroquia.

Oración al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres,
ven a darnos tus dones,
ven a darnos tu luz.

 

Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma
suave alivio de los hombres.

 

Tú eres descanso en el trabajo,
templanza de la pasiones,
alegría en nuestro llanto.

 

Penetra con tu santa luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.

 

Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.

 

Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
cura nuestras heridas.

 

Suaviza nuestra dureza,
elimina con tu calor nuestra frialdad,
corrige nuestros desvíos.

 

Concede a tus fieles,
que confían en tí,
tus siete dones sagrados.

 

Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.