Misión Diócesis Merlo y Moreno

 

Capilla “Nuestra Señora de Luján” – Francisco Álvarez

Este año 2015, comenzamos como comunidad parroquial una actividad misionera en la Diócesis de Merlo - Moreno. La misma, es llevada a cabo dentro del radio parroquial de la Parroquia “San Francisco de Asís”, perteneciente la localidad de Francisco Álvarez. La Parroquia cuenta con el templo parroquial y otras seis capillas ubicadas en distintos barrios. Nosotros estamos visitando la Capilla “Nuestra Señora de Luján” dentro del barrio “Luchetti”. 

Si bien el núcleo de la comunidad ya está conformado hace unos años, la Capilla está siendo construida y ya se encuentra en la última etapa de construcción. La idea es terminarla para finales de este año.

¿Por qué la misión?

            La iniciativa de generar este espacio misionero, surgió de la creciente inquietud de los jóvenes de la Parroquia de “hacer algo por los demás” y “salir de la Parroquia”. Cómo jóvenes, queremos comprometernos con lo que pensamos y vivimos. Vemos que es necesario llevar a la práctica nuestra fe. Sabemos que nuestra fe sin obras, es una fe débil. Sabemos que una fe que no se comparte, es también una fe débil. Por esto mismo, creemos que es necesario compartir con los demás nuestro tiempo y nuestra fe. 

El Papa Francisco viene insistiendo mucho en estos aspectos. Por eso, buscamos acercarnos a nuestros hermanos en la fe que viven en una realidad distinta a la nuestra. Queremos acompañar a la comunidad que, si bien tiene varios años, está comenzando una nueva etapa con la materialización de la capilla.

Esta realidad, genera la necesidad de difundir la capilla en el barrio. Por otro lado, la comunidad ingresa en una nueva etapa, con el templo hecho y con un crecimiento en el número de fieles. 

¿Cómo la acompañamos? 

No vamos a enseñar ni a imponer nada, vamos simplemente a compartir nuestra fe con ellos. En el sólo hecho de compartir, Dios ya nos da y nos enseña mucho. Nos acercamos a crecer juntos como comunidad. Somos hermanos. Por eso, es importante participar de la misión con una constante actitud de escucha y de “salida”. ¿Qué quiere decir esto? Que estemos  abiertos a generar vínculos profundos y auténticos con la gente de la capilla y del barrio.  Es importante saber que no vamos a imponer nada. Nos acercamos a aprender de ellos y a crecer juntos como comunidad. 

Una vez al mes, realizamos encuentros con la comunidad tanto con niños como con adultos. Con la finalización de la construcción del templo, la comunidad está ingresando en una nueva etapa. Nosotros estamos yendo a acompañarlos en este nuevo período para que así, puedan reconocer la Capilla como un hogar y a la comunidad como un lugar de recogimiento. 

Las otras veces, nos encontramos con la necesidad de difundir la Capilla en el barrio y de llevar nuestra fe a las personas que no se acercan a la capilla. Para ello, salimos a recorrer y visitar las casas del barrio. Les contamos de la Capilla y les llevamos a la Virgencita de Luján. 

¿Qué otras cosas vamos a hacer?

  • Colaborar económica y materialmente con esta última etapa de construcción de la capilla.
  • Eventos en la capilla tales como una peña folklórica, fiestas en los bautismos, comidas con los padres de los chicos de catequesis. 
  • Pensamos en ir a Luján con la comunidad de la capilla en algún momento del año. 

¿Cómo puedo participar?

  • Viniendo a misionar con tu grupo de la parroquia.
  • Sumándote al “grupo base de misión”.
  • Acompañando o dando una mano para colaborar en la construcción de la capilla.
  • Animándote a proponer ideas. Es una misión de toda la comunidad, todos tenemos espacio para participar.  
  • Y lo más importante: REZANDO!!!

 

 

Hazme un Instrumento

Señor,
haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio,
yo ponga el amor. 
Que allá donde hay ofensa,
yo ponga el perdón. 
Que allá donde hay discordia,
yo ponga la unión. 
Que allá donde hay error,
yo ponga la verdad. 
Que allá donde hay duda,
yo ponga la Fe. 
Que allá donde desesperación,
yo ponga la esperanza. 
Que allá donde hay tinieblas,
yo ponga la luz. 
Que allá donde hay tristeza,
yo ponga la alegría. 
 
Oh Señor,
que yo no busque tanto ser consolado,
cuanto consolar, 
ser comprendido,
cuanto comprender, 
ser amado, cuanto amar. 
 
Porque es dándose
como se recibe, 
es olvidándose de sí mismo
como uno se encuentra a sí mismo, 
es perdonando,
como se es perdonado, 
es muriendo
como se resucita a la vida eterna.