20 Años del Grupo Misionero

El Grupo Misionero fue un fruto del Amor de Dios, y del amor fijado por cada misionero a lo largo de estos 20 años. Amor y ardor de la fe, entrega y donación a otros.

 

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El Grupo Misionero fue un fruto del Amor de Dios, y del amor fijado por cada misionero a lo largo de estos 20 años. Amor y ardor de la fe, entrega y donación a otros. Un movimiento que lleva a salir a encontrar otros hermanos y compartir la fe en Jesús que nos cambió la vida.

Un misionero pleno es aquel que aporta lo que de su parte tiene para que otros puedan vivir su experiencia de fe. Mar en la acción, mar en la oración.
Ya que el tiempo ha llegado
en que hacerse convenía
el rescate de la esposa,
que en duro yugo servia
debajo de aquella ley
que Moisés dado le tenía,
el padre con amor tierno
de esta manera decía:
Ya ves, Hijo, que a tu esposa
a tu imagen hecho había,
y en que me parece
contigo bien convenía;
pero difiere en la carne
que en tu simple ser no hubo
En los amores perfectos
esta ley se requiere:
que se haga semejante
el amante a quien quería;
que la mayor semejanza
más deleite contenía;
el cual, sin duda, en tu esposa
grandemente crecería
si te viere semejante
en la carne que tenía
¬Mi voluntad es la tuya
el Hijo le respondía¬,
y la gloria que yo tengo
es tu voluntad ser mía
ya mí me conviene, Padre,
 lo que tu Alteza decía,
porque por esta manera
tu bondad más se vería;
veráse tu gran potencia
justicia y sabiduría;
 ir a decir al mundo
y noticia le daría
de tu belleza v dulzura
y de tu soberanía
Iré a buscar a mi esposa,
 y sobre mí
sus fatigas y trabajos,
en que tanto padecía;
y porque ella vida tenga,
yo por ella moriría
y sacándola del lago
a ti la volvería
 
Allá hace 20 años, al igual que la escena que nos narra San Juan de la Cruz en una de sus poesías, Dios miró con amor en el lugar Taco Pozo, en Chaco. Posó su mirada paternal sobre algunos de sus hijos y deseó con su corazón que llegue a ellos su cariño divino. Así nació este grupo misionero que este año cumple 20 años de servicio a la Iglesia. Fue la iniciativa divina aquella que generosamente encendió el corazón de algún intrépido misionero y sembró la semilla que dio lugar al Grupo Misionero Nuestra Señora del Pilar.
¿Qué es este grupo? Somos jóvenes (y no tanto) que dedica un tiempo en el año para viajar hacia alguna comunidad eclesial del país y compartir con ellos en la fe en Jesús que nos una. Este es nuestro motor: una experiencia de fe, es haber conocido quien es Jesús y dejarlo que no cambie la vida, lo que nos mueve un compartirlo con otros, para seguir manteniendo viva esa llama de la fe de nuestros hermanos y también nuestra.
¿Cómo surgió? Circunstancias concretas pueden haber habido muchas. Pero, lo que es seguro, es que el Espíritu Santo anduvo en este proyecto. Sin duda, todo el tiempo que pasó muestra que Dios plantó una semilla hace 20 años y que sigue creciendo, como lo que es el grupo hoy. Y nos anima siempre el mismo Espíritu y espíritu. Primero, el Espíritu Santo que movió al Hijo al mundo por amor a nosotros, los hombres; para buscarnos Segundo, el espíritu de compartir la fe y poner nuestra gotita de amor para que Dios pueda llegar a otras personas. Aquí me gustaría citar una Santa Teresita del Niño Jesús, co-patrona de las misiones y constante compañera de este grupo misionero: "La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendi que si la Iglesia tenía un cuerpo compuesto de diferentes miembros no más faltarle el más necesario, el más noble de todos ellos. Comprendí que la Iglesia tenía un corazón, y que ese corazón estaba ardiendo de amor.
Comprendí que sólo el amor hace actuar a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegó a un apagado, los apóstoles no anuncian el Evangelio y los mártires se negaron a derramar su sangre ...
Comprendí que el amor encerraba en sí todas las vocaciones, que el amor lo era todo, que el amor abarcaba todos los tiempos y lugares ... En una palabra, ¡que el amor es eterno ...!
Entonces, al borde de mi alegría delirante, exclamé: ¡Jesús, amor mío ..., ¡Mi vocación es el amor ...! "(Historia de un alma)
Recordando los lugares por donde este grupo (Taco Pozo, Sauce de Luna, Trenque Lauquen, General Alvear, Rufino y Cacharí) y pensando en sus 20 años, no puedo evitar rezar:
Ante todo para pedirle a Dios que cuide las comunidades visitadas, que cuide de la fe y el bienestar de su gente. También, para que cuide de los misioneros que pasaron por el grupo; ellos ahora siguen misionando en otros parajes: en su casa, en su trabajo, en su congregación y en sus comunidades parroquiales y que hubieron multitud de vocaciones de todo tipo. Parece que Dios fue muy generoso con lo que buscó, en este servicio cada uno pudo descubrir su vocación.
Agradecerles por la gente de los lugares de la misión a los que cambió la vida, por los frutos que nos permitió ver y por los "mimos"
A toda la comunidad parroquial le pedimos que reciba por nosotros, para que Dios siga manteniendo prendido la llama del amor que lleva a anunciar a Hijo Jesús. Contamos con sus oraciones y nos ponemos en las manos de la Virgen del Pilar, que es nuestro ejemplo de misionera.
¡Ave María, ruega por nosotros!